martes, 8 de febrero de 2011

Lácteos, lo bueno y lo malo.

Si piensas que los lácteos engordan estás equivocado, desde luego no se trata de hincharse a productos lácteos ricos en grasa como la leche entera o quesos muy grasos, sino de llevar una dieta equilibrada y que incluya unas raciones diarias de los lácteos más saludables, como la leche semidesnatada, queso fresco, requeson, o yogures desnatados, es decir los que no presentan un exceso de grasa.

Gracias a estudios nuevos se sabe que el consumo de leche, queso o yogures, es decir, los productos lácteos ayudan a mantenernos en nuestro peso, quemar más grasas e ingerir más calorías sin engordar.

Por otro lado, tenemos  las cosas negativas de los lácteos, como por ejemplo el acné, una de las más temidas por los jovenes.
La cantidad de grasas que posee la leche entera hacen que, en la mayoria de las personas, provoquen un incremento en la secrecion cebacea, produciendonos asi acné.
Otra cuestión es la lactosa y sus intolerantes.  

La intolerancia de lactosa es una afectación de la mucosa intestinal con imposibilidad para digerir la lactosa (azcar de la leche) debido a una deficiencia de una enzima llamado lactasa.

Hoy en dia, la leche esta siendo sobrevalorada por el tema del calcio y el crecimiento de los huesos, especialmente en los niños.

Según estudios recientes, el consumo de leche vacuna está asociado a anemia por deficiencia de hierro, alergias, diarrea, enfermedades cardiacas, cólicos, hemorragia gastrointestinal, sinusitis, erupciones de la piel, acné, gripes y catarros frecuentes, artritis, diabetes, infecciones de oídos, osteoporosis, asma, enfermedades auto-inmunes, posiblemente cáncer en el pulmón, esclerosis múltiple y linfoma no-Hodgkin.
 
 La Dra. Christiane Northrup, ginecóloga en Yarmouth, Maine, señala que “los lácteos son un tremendo productor de mucosidad y una carga para los sistemas respiratorio, digestivo e inmunológico”. 

 La leche de vaca contiene 20 veces más caseína que la leche humana. Ésta, la cual es el componente proteínico de la leche, es una sustancia espesa y áspera utilizada para la elaboración de los pegamentos de madera más fuertes que se conocen, lo cual hace que este alimento produzca mayor mucosidad. Además, para la asimilación de la caseína, el organismo necesita de una enzima, la renina, que el organismo humano (salvo un número muy pequeño de personas) deja de producir a la edad de tres o cuatro años, lo cual hace a la proteína de la leche de vaca imposible de asimilar para la mayoría de los seres humanos.

¿Y la necesidad de calcio?

Se ha popularizado la creencia de que para evitar la osteoporosis y construir huesos más fuertes es necesario incrementar el consumo de calcio mediante la ingestión de buenas cantidades de leche de vaca. Entre muchos investigadores médicos –que no están a sueldo de las compañías vendedoras de lácteos– está creciendo el consenso de que el mejor método para que la gente incremente su nivel de calcio y fortalezca sus huesos es el reducir su consumo de proteínas, en especial de productos de origen animal. La razón es que los productos de origen animal tienen en la sangre un efecto acidificante que el cuerpo humano necesita balancear  por medio de la absorción de minerales alcalinos tales como el calcio proveniente de la estructura ósea. Otro problema relacionado con la asimilación del calcio se refiere a la proporción contenida en un alimento entre este mineral y el fósforo. La leche de vaca contiene 97mg de fósforo por cada 100g, comparado con tan sólo 18mg/100g en la leche humana. Niveles altos de fósforo inhiben la absorción del calcio. Al respecto el Dr. Frank Oski nos dice que sólo las comidas con una proporción de calcio/fósforo igual o superior que 2 a 1 pueden ser utilizadas como fuentes primarias de calcio. La leche de vaca tiene una proporción de 1.27 a 1, comparada con la leche humana, cuya proporción es de 2.35 a 1, con lo cual la leche de vaca no es fuente asimilable de calcio.
 
Las tendencias a hacer de los lácteos un alimento para toda la población del mundo se topan con el problema de que alrededor del 75% de los seres humanos en general dejan de producir la enzima lactasa después de la lactancia (la cual permite asimilar el azúcar de la leche, llamada lactosa) como lo ejemplifica claramente el caso de los orientales y de la población negra, es por ello que tradicionalmente gente de esas regiones no acostumbre a tomar leche de vaca. Por ello, una persona que ya no produce lactasa padece de dolores intestinales, náuseas, diarrea, vómito, etcétera al ingerir esta leche.

Fuente: http://publicalpha.com/los-peligros-de-beber-leche-de-vaca/

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