domingo, 13 de febrero de 2011

La combinación de los alimentos

El aparato digestivo forma siempre las enzimas adecuadas para la digestión del alimento. Cuando comemos pan, el jugo digestivo formado es el adecuado para el pan, y cuando comemos queso, el aparato digestivo "reconoce" este alimento formando otro jugo digestivo diferente y adecuado a su digestión. Cuando los mezclamos, especialmente en grandes cantidades, no hay un buen "reconocimiento" ni una formación adecua da de jugos digestivos, con la consecuente mala digestión, la fermentación y putrefacción de la comida. 
 
Las mezclas de los alimentos concentrados o de más costosa y larga digestión: pan, cereales, leche y sus derivados, legumbres, frutos secos, huevos, y por supuesto las carnes y los pescados, en la misma comida, dan lugar a una mala digestión. La fermentación y la putrefacción de sus componentes da lugar a sustancias tóxicas, que al ser absorbidas perjudican a todo el organismo. Esta es una de las causas más importantes de enfermedades. Igualmente ocasionan un sinnúmero de trastornos digestivos, que intentamos sean aliviados con bicarbonato, medicamentos antiácidos, y otros fármacos. Dañamos de esta manera el estómago y el intestino y luego los intentamos aliviar.  

Para evitar estos problemas se aconseja una comida sencilla, sin muchas mezclas. Es mejor comer un poco más de lo mismo que añadir otros platos diferentes que traben la digestión.
Si mezclamos arroz con queso, legumbres con carne, frutos secos con leche, pan con legumbres, cereales con leche, huevos con queso, pescado con carne,.... provocamos una mala digestión. Ello no ocurre con los alimentos de más fácil digestión: verduras, hortalizas o frutas. Además, las mezclas de alimentos concentrados son mucho más perjudiciales cuando los ingerimos en grandes cantidades.

Ácido con Almidón

Los alimentos más ricos en almidón son: los tubérculos (papa, calabaza, batata), los cereales (trigo, arroz, cebada, centeno, maíz...), las raíces (zanahoria, remolacha, nabo, ...), la castaña y la calabaza.
El almidón de estos alimentos se digiere por una enzima secretada en las glándulas salivares, la ptialina o amilasa salivar. Ahora bien, el contacto con cualquier sustancia ácida impide la acción de esta sustancia. Los ácidos de los tomates, naranjas, limones, pomelos, manzanas ácidas, piña, ... son suficientes para impedir una buena acción de la ptialina salivar, ya no digamos los ácidos más fuertes del vinagre, bebidas alcohólicas, tomate frito, ... 
Típicas combinaciones: arroz con tomate, remolacha con cebollas, papas con limon (en la tortilla de papa), etc.



Almidón con Proteínas


Los alimentos más ricos en proteínas, de más a menos calidad son: los frutos secos (nueces, avellanas, almendras, pistachos, piñones, coco, pipas de girasol y calabaza, ...). No confundirlos con la fruta seca dulce (higos secos, uvas pasas, ciruelas pasas, dátiles) que como su propio gusto indica, son ricos en azúcares; los derivados de la leche (leche, yogur, queso, requesón), los huevos, y finalmente los pescados y las carnes. Igualmente los cereales y las legumbres contienen bastantes proteínas.
Típicas combinaciones: pasta con albóndigas, arroz con huevo, legumbres con carne,cereal con leche, huevos con queso, pan con manteca, etc. 

 

Almidón con Azúcares

Las mermeladas, compotas, azúcares industriales (blanco, moreno o fructosa), la miel, añadidas al pan, galletas, pasteles, cereales,.. etc., producen fermentación. El pan relleno de pasas, dátiles, ciruelas pasas o higos, fermenta con mucha facilidad.
Se ha comprobado además que al ingerir azúcar con almidón se obstaculiza infaliblemente la digestión de este último.
Típicas combinaciones: pan con mermelada, galletas con dulce de leche, cereales con miel, etc.



Grasa con Proteína


Se ha demostrado que la grasa ejerce una marcada influencia inhibiendo la secreción del jugo gástrico. La presencia de grasa en los alimentos disminuye la secreción gástrica y frena la digestión de las proteínas. Las carnes grasas son de muy difícil digestión».
Los alimentos como la mantequilla, la nata, los aceites y las salsas con mucha grasa no deberían ser consumidas junto con frutos secos (nueces, avellanas, almendras), quesos, huevos, carne y pescado. 
Es bueno saber que las verduras en abundancia, especialmente crudas (ensaladas), contrarrestan los efectos negativos de la grasa.
Típicas combinaciones: tocino con huevos, almendras con queso, carne y huevos fritos.


Para aquellos que se inician en una alimentación sana es suficiente en un principio hacer una comida lo más sencilla posible, sin muchas mezclas de alimentos, eligiendo un alimento concentrado por vez y si elegimos dos diferentes, uno de ellos en poca cantidad. Recordando siempre que es mejor comer dos platos que siete platos, el postre, la copa y el puro. Esto último es garantía de mala digestión, y de mala salud.
Debemos tomarnos el tiempo suficiente para conocer y probar poco a poco las compatibilidades más importantes, sin prisas y sin exigirnos demasiado. El mismo cuerpo nos indicará la buena o mala asociación o combinación de alimentos. Cuando hacemos muchas mezclas y mal combinadas sufriremos con más frecuencia trastornos digestivos, gases intestinales, pesadez digestiva, etc.
Cualquier cambio positivo, por pequeño que éste sea, será un paso de gran valor en camino de la salud y de la armonía.

Fuente: www.alimentacion-sana.com.ar

jueves, 10 de febrero de 2011

El alcohol con moderación, ¿es beneficioso?

Es el eterno debate. Mientras que la evidencia científica sobre los beneficios del consumo moderado de alcohol se agolpa, muchos expertos han alzado sus voces para alertar de que sus bondades se han sobreestimado.


Ahora, sin embargo, los datos de un nuevo estudio confirman que la ingesta de alcohol en pequeñas dosis reduce la mortalidad en personas mayores. Y el dato proviene de una investigación realizada tras 20 años de seguimiento en la que, además, se han tenido en cuenta factores que pueden alterar los resultados, como es el hecho de que el individuo haya tenido un problema previo con el alcohol.

Aunque el abuso de alcohol “está relacionado con muchas complicaciones médicas, existe evidencia epidemiológica suficiente que indica que su uso moderado reduce la mortalidad total“, explica Charles Holahan, profesor en el departamento de Psicología en la Universidad de Texas en Austin (EEUU) y autor principal del nuevo ensayo.
En el estudio, publicado en el último ‘Alcoholism: Clinical & Experimental Research’ y uno de los más extensos llevados a cabo hasta la fecha, se analizaron los patrones de consumo y los problemas relacionados con el alcohol en 1.824 adultos de entre 55 y 65 años, a los que realizó un seguimiento de 20 años. El trabajo tuvo en cuenta además del uso diario de etanol, los factores sociales, económicos, de comportamiento y la salud de todos ellos. Los fallecimientos fueron confirmados a través del certificado de defunción.
 
Tras tener en cuenta “sólo la edad y el género, la mortalidad fue mayor entre los abstemios y los bebedores excesivos“, aseguran los autores. “Cuando, se valoró a los que en el pasado tuvieron problemas con el alcohol, la existencia de trastornos de salud y los factores sociodemográficos y de comportamiento social, la mortalidad se redujo en mayor medida entre los abstemios en comparación con los bebedores moderados. Pero, sin embargo, tras ajustar todas las covariables, los abstemios y los bebedores siguieron teniendo un mayor riesgo de mortalidad (49% y 42%, respectivamente) en comparación con los bebedores moderados”.
Nuestros hallazgos demuestran “que los abstemios fueron significativamente más propensos a haber tenido problemas antes con la bebida, ser obesos y fumar que los bebedores moderados y puntuaron significativamente más alto que los bebedores moderados en los problemas de salud y en síntomas depresivos”, señala el autor principal de la investigación.
Además, “los que nunca tomaban alcohol tenían en mayor medida que los que sí lo consumían, aunque con moderación, un estatus socioeconómico más bajo, menor cantidad de amigos y apoyo social, realizaban menos actividad física y tendían a no estar casados. Por otra parte, todos estos factores que se asociaron con la abstención fueron relacionados significativamente con una mayor mortalidad”.

Los investigadores reiteran que los beneficios de salud están vinculados a la moderación. “Las personas de edad que consumen deben recordar que más de dos bebidas al día excede las pautas recomendadas y se asocia con un aumento de las caídas, más probabilidades de sufrir problemas con la bebida y más riesgo de padecer interacciones adversas con medicamentos. Por otra parte, los que no ingieren no deben empezar a consumir para tratar de mejorar su salud, así como tampoco deben beber las personas que están o planean quedarse embarazadas, las que tienen problemas con el alcohol o determinadas patologías que podrían empeorar por el alcohol”.

martes, 8 de febrero de 2011

Lácteos, lo bueno y lo malo.

Si piensas que los lácteos engordan estás equivocado, desde luego no se trata de hincharse a productos lácteos ricos en grasa como la leche entera o quesos muy grasos, sino de llevar una dieta equilibrada y que incluya unas raciones diarias de los lácteos más saludables, como la leche semidesnatada, queso fresco, requeson, o yogures desnatados, es decir los que no presentan un exceso de grasa.

Gracias a estudios nuevos se sabe que el consumo de leche, queso o yogures, es decir, los productos lácteos ayudan a mantenernos en nuestro peso, quemar más grasas e ingerir más calorías sin engordar.

Por otro lado, tenemos  las cosas negativas de los lácteos, como por ejemplo el acné, una de las más temidas por los jovenes.
La cantidad de grasas que posee la leche entera hacen que, en la mayoria de las personas, provoquen un incremento en la secrecion cebacea, produciendonos asi acné.
Otra cuestión es la lactosa y sus intolerantes.  

La intolerancia de lactosa es una afectación de la mucosa intestinal con imposibilidad para digerir la lactosa (azcar de la leche) debido a una deficiencia de una enzima llamado lactasa.

Hoy en dia, la leche esta siendo sobrevalorada por el tema del calcio y el crecimiento de los huesos, especialmente en los niños.

Según estudios recientes, el consumo de leche vacuna está asociado a anemia por deficiencia de hierro, alergias, diarrea, enfermedades cardiacas, cólicos, hemorragia gastrointestinal, sinusitis, erupciones de la piel, acné, gripes y catarros frecuentes, artritis, diabetes, infecciones de oídos, osteoporosis, asma, enfermedades auto-inmunes, posiblemente cáncer en el pulmón, esclerosis múltiple y linfoma no-Hodgkin.
 
 La Dra. Christiane Northrup, ginecóloga en Yarmouth, Maine, señala que “los lácteos son un tremendo productor de mucosidad y una carga para los sistemas respiratorio, digestivo e inmunológico”. 

 La leche de vaca contiene 20 veces más caseína que la leche humana. Ésta, la cual es el componente proteínico de la leche, es una sustancia espesa y áspera utilizada para la elaboración de los pegamentos de madera más fuertes que se conocen, lo cual hace que este alimento produzca mayor mucosidad. Además, para la asimilación de la caseína, el organismo necesita de una enzima, la renina, que el organismo humano (salvo un número muy pequeño de personas) deja de producir a la edad de tres o cuatro años, lo cual hace a la proteína de la leche de vaca imposible de asimilar para la mayoría de los seres humanos.

¿Y la necesidad de calcio?

Se ha popularizado la creencia de que para evitar la osteoporosis y construir huesos más fuertes es necesario incrementar el consumo de calcio mediante la ingestión de buenas cantidades de leche de vaca. Entre muchos investigadores médicos –que no están a sueldo de las compañías vendedoras de lácteos– está creciendo el consenso de que el mejor método para que la gente incremente su nivel de calcio y fortalezca sus huesos es el reducir su consumo de proteínas, en especial de productos de origen animal. La razón es que los productos de origen animal tienen en la sangre un efecto acidificante que el cuerpo humano necesita balancear  por medio de la absorción de minerales alcalinos tales como el calcio proveniente de la estructura ósea. Otro problema relacionado con la asimilación del calcio se refiere a la proporción contenida en un alimento entre este mineral y el fósforo. La leche de vaca contiene 97mg de fósforo por cada 100g, comparado con tan sólo 18mg/100g en la leche humana. Niveles altos de fósforo inhiben la absorción del calcio. Al respecto el Dr. Frank Oski nos dice que sólo las comidas con una proporción de calcio/fósforo igual o superior que 2 a 1 pueden ser utilizadas como fuentes primarias de calcio. La leche de vaca tiene una proporción de 1.27 a 1, comparada con la leche humana, cuya proporción es de 2.35 a 1, con lo cual la leche de vaca no es fuente asimilable de calcio.
 
Las tendencias a hacer de los lácteos un alimento para toda la población del mundo se topan con el problema de que alrededor del 75% de los seres humanos en general dejan de producir la enzima lactasa después de la lactancia (la cual permite asimilar el azúcar de la leche, llamada lactosa) como lo ejemplifica claramente el caso de los orientales y de la población negra, es por ello que tradicionalmente gente de esas regiones no acostumbre a tomar leche de vaca. Por ello, una persona que ya no produce lactasa padece de dolores intestinales, náuseas, diarrea, vómito, etcétera al ingerir esta leche.

Fuente: http://publicalpha.com/los-peligros-de-beber-leche-de-vaca/